ANÁLISIS GP BARÉIN🇧🇭 2023: "LA MISIÓN"
- Soti

- 6 mar 2023
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 3 abr 2023
Tras 105 días de espera, la carrera inaugural de 2023 se desarrolló bajo estas cinco claves

Max y Red Bull, intratables
“Año nuevo, vida nueva”. O así es como se ha dicho siempre. Pues para Red Bull y, en concreto, para Max Verstappen no es así. Siguen teniendo el coche más completo a base de mejorar el del año pasado, lo cual parecía imposible, mientras que el resto de escuderías también mejoran aunque no les llega para alcanzar a los austriacos. La pole del sábado del bicampeón y la imponente presencia del mexicano Pérez les permitió ocupar la primera línea de parrilla el domingo.
Una impecable salida del neerlandés sumada al inalcanzable ritmo del monoplaza de la bebida energética le llevó a no tener que preocuparse por la victoria. Una más y ya van 36 del que aspira al tercer campeonato y a implantar una hegemonía en la Fórmula 1. Para ‘Checo’, el inicio fue más complicado debido al gran arranque del monegasco Leclerc. Pero, a fin de cuentas, eran 57 vueltas de carrera y la degradación del Ferrari comparada con la del Red Bull es, y con perdón, de chiste. Por lo que ambos monoplazas austriacos acabaron en lo alto del podio para así certificar el primer doblete de la temporada y auparse a lo alto de la clasificación de constructores.
"This is a lovely car to drive"
11 años de espera. Más de una década para volver a ver a uno de los mayores talentos con un coche competitivo. Más de dos lustros para demostrar al mundo que, por muy bueno que seas, si el coche no corre no hay más tutía. No eran espejismos los tiempos y sensaciones de Aston Martin en las pruebas de pretemporada. Hay que poner en contexto lo que ha conseguido la escudería británica en apenas 8 meses. Han pasado de rezar para pasar a la Q3 y no quedar últimos en el campeonato de constructores a codearse con los grandes y vencerles. No es la exigencia de Alpine con su “nos vale con ser los mejores del resto”, pero tampoco está mal.
Fernando Alonso venía de sorprender a todos en los test de hace una semana y de marcar los mejores tiempos en los entrenamientos libres. El sábado, en qualy, consiguió colar su coche verde en quinta posición por delante de Hamilton -6º- y Russell -7º- y muy cerca de Sainz -4º- y Leclerc -3º-. En carrera se vio perjudicado por la agresividad de los Mercedes y de su propio compañero, Lance Stroll, que, a pesar de estar maltrecho por un accidente de bici, acabó sexto. Una vez comprendió que la degradación del Aston Martin era inferior a la de sus rivales fue cocinando a fuego lento la remontada.
En primer lugar, se zafó de un George Russell que no puso las cosas fáciles, a pesar del mal estado de sus neumáticos. Una vez todos habían parado y montado la goma dura, la siguiente presa fue Lewis Hamilton, al cual pasó con una maniobra que bien vale ya el premio al adelantamiento del año. Por último, y con Leclerc fuera de batalla tras su abandono por fiabilidad, adelantó a un Carlos Sainz que ostentaba la tercera plaza y veía como sus neumáticos se desintegraban a falta de 12 vueltas para el final. Dos Mercedes y un Ferrari adelantados en pista, una gestión impecable de neumáticos y, como siempre, una lectura de carrera al nivel del mejor de los samuráis valieron su podio 99 en la Fórmula 1. Esto solo acaba de empezar. La Misión está en marcha.
Ferrari, menudo martirio
Nada ha cambiado en Maranello. Que no te encuentres al impresionante nivel en el que estabas en Bahréin el año pasado es lógico. Que tengas el segundo mejor coche en clasificación es lógico. Pero lo que no entra en la cabeza de nadie es que prometas arreglar tu principal problema de 2022 -la abusiva degradación y, por lo tanto, el incompetente ritmo de carrera- y no lo hagas. O que cambies antes de la salida el sistema de almacenamiento de energía del coche de Leclerc por precaución, condenándole a sancionar en las siguientes carreras porque solo tienen dos cada temporada, y que abandone por un problema relacionado con la batería.
A pesar de la incongruencia general que rodea a la escudería de El Cavallino Rampante, Carlos Sainz consiguió salvar los muebles y acabar en 4º posición tras batallar en las últimas vueltas con un Hamilton que presentaba los mismos problemas de degradación que él, pero que había sabido gestionar mejor. Ferrari se marcha de Bahréin con los 12 puntos del madrileño y desde ya deben tener la vista puesta en Arabia Saudí, la próxima cita del calendario.
Mercedes tiene margen de mejora
El año pasado fue el primero desde 2013 donde la escudería alemana no rindió tal y como nos tenía acostumbrados. Por lo tanto, no debe sorprender a nadie que no estén a la cabeza en 2023. En lo que siguen siendo los reyes es al escondite. Se han pasado toda la semana previa al Gran Premio declarando que no estaban cómodos con los tiempos y que no sabían ni si pasarían a la Q3. Lo cierto es que tienen un coche competitivo a una vuelta, pero que en carrera destroza las ruedas.
Han mejorado la potencia del motor. La dupla de pilotos sigue siendo fantástica. Aerodinámicamente el monoplaza es casi perfecto. Es decir, no todo es malo. Sin embargo, no creo que les guste que un cliente de motor, como lo es Aston Martin, les esté comiendo la tostada. En lo que respecta a la pista, Hamilton acabó quinto y Russell séptimo para colocar al equipo en la tercera posición de constructores con 16 puntos.
Alarmas en McLaren y Alpine
El invierno ha sido duro para muchas fábricas y equipos. En 2022, la escudería francesa y la británica, con sus virtudes y sus defectos, peleaban por tener el cuarto coche y considerarse “los mejores del resto” dando por inalcanzable los rendimientos de los tres grandes -Mercedes, Ferrari y Red Bull-. Pues bien, en 2023 han pasado a pelear por no quedarse fuera en la Q1 debido a la gran mejora de Williams y a la constancia de Alfa Romeo.
Por parte de los galos, Ocon abandonó y tuvo que ser sancionado hasta en tres ocasiones, mientras que Gasly consiguió mejorar la pobre imagen que mostró en clasificación acabando noveno tras salir último. Por parte de los de Woking , un problema con el volante de Piastri le llevó a abandonar en su estreno en la vuelta 15, a la vez que Norris era incapaz de marcar buenos tiempos con un coche que le llevó a acabar en última posición y a ser doblado hasta en dos ocasiones.
Los resultados finales fueron los siguientes:







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