ANÁLISIS GP CATAR🇶🇦 2023: "TRICAMPEÓN"
- Soti

- 9 oct 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 oct 2023
La decimoséptima cita del calendario se desarrolló bajo estas cinco claves

De otro planeta
A principios de temporada, incluso en los test de Bahréin, ya se podía prever el dominio de Red Bull. Las carreras en Arabia Saudí y Azerbaiyán despistaron al personal, ya que, aparentemente, ‘Checo’ Pérez iba a marcarse un Nico Rosberg en 2016 e iba a disputarle el mundial a la bestia neerlandesa. Nada más allá de la realidad que ha rodeado a la categoría reina del automovilismo en 2023: Verstappen ha dominado, a partir de Miami con un paréntesis en Singapur, de cabo a rabo y nada indica que no vaya a ser así hasta Abu Dhabi.
Max es un campeón tan especial que igualó los títulos mundiales de Niki Lauda, Jackie Stewart, Jack Brabham, Nelson Piquet y Ayrton Senna un sábado. La sprint race le dio la oportunidad de coronarse tricampeón con 26 años tras acabar 2º. El domingo, que sí tenía la pole, dominó de principio a fin, aunque sin tanta holgura como de costumbre. Ya nadie puede alcanzar al holandés. Ni su compañero Sergio Pérez, que a fin de cuentas tiene el mismo coche, puede equiparar su ritmo al de Max. El mexicano tuvo un finde para olvidar: no pasa a Q3, abandona en la carrera al sprint y acaba 10º en la carrera tras tener tres penalizaciones por límites de pista.
Piastri, más fino que Norris
No hace ruido, no tiene enemistades, no entra en polémicas, no realiza comentarios desafortunados y, sobre todo, trabaja duro. Muy fan de los que actúan como Óscar Piastri. No hay que olvidar que el australiano es rookie. Fue campeón de F2 en 2021 y, aun así, no tuvo asiento la temporada pasada en la máxima categoría. Salió de Alpine con destino McLaren y el resultado de la ecuación no ha podido ser mejor. En Catar, el debutante hizo la pole y ganó la carrera al sprint. Su único error fue en qualy, donde le invalidaron el último intento por track limits. A pesar de partir 6º, el domingo, con una estratosférica salida, se puso 2º y mantuvo siempre a raya a su compañero.
Por su parte, Lando Norris no fue tan consistente como el australiano. El británico partía 2º en la sprint y acabó 3º, mientras que en clasificación tuvo el mismo error que Oscar, pero él fue relegado hasta la 10º plaza. Otra sublime salida y una estrategia basada en la remontada le permitieron acabar 3º y, junto a Piastri, conseguir que McLaren salga de Catar a tan solo 11 puntos de Aston Martin. El rendimiento del monoplaza de Woking está a años luz del resto. Buena degradación, velocidad punta compensada a la perfección con la carga aerodinámica, excelente balance y ritmo exquisito tanto a una vuelta como en tanda larga.
Russell y Leclerc salvan los muebles
Como si de un toque en la salida entre Sainz y Hamilton se tratara, las únicas bazas de Ferrari y Mercedes fueron Leclerc y Russell, respectivamente. Pues bien, ni Carlos llegó a salir ni el accidente de Hamilton fue con el español. El madrileño no pudo arrancar la carrera porque su monoplaza sufrió una fuga de combustible y el británico se tocó con su compañero en la salida y quedó atrapado en la grava.
Con respecto a los supervivientes, George Russell acabó 4º en la sprint race, mientras que en la carrera, a pesar del toque con Lewis en la salida que le llevó a ser último en la primera vuelta, acabó remontando y cruzando la meta en cuarta posición. Por su parte, Charles Leclerc, que parecía no tener un ritmo destacado, aprovechó la salida de pista de Alonso para ganarle la posición y acabar la carrera en quinto lugar.
Magic Alonso
Una vez más y ya van 17. Diecisiete. ¡Diez más siete! De la misma forma que Lance Stroll no es capaz de pasar a Q2, Fernando Alonso es el único piloto de la parrilla que no se ha quedado fuera de una Q3 en todo el año. El coche es el que es. Evoluciones hemos visto pocas. Un buen coche con alta carga, pero muy pobre en velocidad punta. Sin embargo, en Catar y a una vuelta, el AMR23 ha tenido un rendimiento sorprendente. El sábado, el equipo británico pecó de valiente y montó un blando que impidió al español pelear por un mayor botín de puntos.
El domingo, partiendo 4º, se aprovechó del incidente de los Mercedes y rodó la primera mitad de la carrera en el último escalón del podio. A pesar de que el Aston Martin parecía decaer en rendimiento con respecto a Russell y los McLaren, el neumático duro le dio más vida al asturiano. Por desgracia, un error de cálculo le hizo pasar por un piano agresivo que le llevó a salirse de pista y perder toda la ventaja que había conseguido con Charles. Mientras otros pilotos jóvenes abandonaban por fatiga, el viejo con un asiento en llamas y un coche muy inestable en curva volvió a colocar al Aston Martin por encima de sus posibilidades. Sexto y ocho buenos puntos.
Más peligroso que espectacular
Imaginémonos un circuito en el que los pianos son asesinos y peligrosos para los pilotos. Además, sumémosle que los límites de pista son ridículos. Por si fuera poco, pongámosle también una temperatura media infernal, con elevada humedad y con exigencias físicas desorbitadas. El colmo se lo llevaría la creación de una norma específica que obligara a los pilotos a no poder rodar más de 18 vueltas con el mismo neumático, a expensas de una descalificación. Y para rematar la faena, situemos este circuito, por ejemplo, en Sudamérica o África. Claramente, en ese circuito no se plantearían ni unos simples test, pero, oye, es llegar la F1 a la Península Arábiga y todos los valores y medidas de seguridad, por ejemplo, con poca visibilidad desaparecen.
Esteban Ocon se vomitó en la vuelta 15, Lance Stroll perdió el conocimiento parcialmente a 300 km/h, Alex Albon tuvo que ser trasladado al hospital después de la carrera, Logan Sargeant sufrió deshidratación severa y tuvo que abandonar, Lando Norris y George Russell sacaban las manos en la recta y se abrían la visera para refrigerar y Fernando Alonso sufrió quemaduras por las estratosféricas temperaturas del habitáculo y del asiento. Catar y los petrodólares romperán, como mínimo hasta 2030, los patrones de “prevención y seguridad” de la FIA.







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