ANÁLISIS GP SINGAPUR🇸🇬 2023: "LA 2"
- Soti

- 18 sept 2023
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La decimoquinta cita del calendario se desarrolló bajo estas cinco claves

Don Carlos Sainz Vázquez de Castro
Qué demostración de pilotaje. Qué dominio. Qué manera de callar bocas. Qué forma de rematar un fin de semana casi perfecto. Lo que ha conseguido Carlos Sainz en las calles de Singapur es para que en Maranello le levanten una estatua. Hemos tenido que esperar hasta la 15º carrera para ver ganar a un piloto que no fuera de Red Bull. El trayecto ha sido largo y duro, pero, por suerte, ha sido uno de los nuestros el que ha aprovechado el primer, y quién sabe si único, resbalón de los austriacos. Aun así, el trayecto no fue fácil, pero, por segunda vez en su carrera, el final fue feliz.
El madrileño fue segundo en los primeros libres y lideró las dos sesiones de entrenamientos restantes. Hizo la pole tras ser la referencia y el rival a batir durante toda la qualy y, a diferencia de Monza, se llevó la victoria liderando las 62 vueltas del Gran Premio. Durante el camino, jugó con las distancias que le separaban de sus perseguidores, como si de un videojuego se tratara. Solo la vuelta rápida de Hamilton le impidió conseguir el Grand Chelem. Lo que realmente importa de todo esto es que, además de contar con el piloto que ha hecho las dos últimas pole position, entre nuestras filas tenemos al que posiblemente sea el hombre más en forma de la parrilla actualmente.
Los británicos, más fuertes que nunca
Como si de una cuestión de Estado se tratara, el imperio español, formado por un solo soldado, y el británico, constituido por Norris y la pareja de Mercedes, se citaron al final de la carrera para decidir el primer campeón no ‘redbulliano’ de 2023. Con los dos pupilos de la bebida energética fuera de combate desde el inicio, Sainz fue controlando el ritmo de carrera según sus intereses. Las imprecisiones de Leclerc hicieron que su compañero tuviera que aliarse con el de McLaren para pactar un 1-2 de los excompañeros.
Los mayores perjudicados fueron los Mercedes, sobre todo Russell. El británico clasificó 2º, pero, tras ver que trazando la misma estrategia que Sainz no iba a ganar, decidió parar junto a su compañero con el Virtual Safety Car de Ocon a falta de 17 vueltas para montar un medio nuevo y recortar las distancias con Carlos y Lando. A final de carrera llegaron a ellos, pero el cansancio y la fatiga que provocan las calles de Singapur sumados a la impotencia que le provocó no poder pasarles en pista hizo que George rozara el muro en la última vuelta y se estrellara. Finalmente, y tras un esfuerzo sobrehumano, Russell no puntuó y el que se subió al podio fue su compañero, Lewis Hamilton, que le arrebata a Fernando la tercera plaza en la general.
Red Bull, irreconocible
Si queremos una temporada loca y llena de emociones, todas las carreras deberían disputarse en Singapur. Es la única posibilidad de que Red Bull no domine. A pesar de ser urbano, ‘Checo’ no fue nada bien y Max parece que ha encontrado su punto débil en el calendario. Además, el monoplaza parecía inestable, sufría sobreviraje, drifting, mala entrada en las chicanes, patinaje en tracción y todos esos fenómenos que en un circuito estándar no se presencian en el RB19. Pero, es que ese es el problema. Marina Bay no es un circuito estándar y las calles de Singapur no son nada convencionales.
Desde el viernes empezó a notarse que, tanto Pérez como Verstappen, no estaban cómodos en sus monoplazas. Esas malas sensaciones se ratificaron en clasificación porque ambos, por primera vez desde Rusia 2018, no pasaron a Q3. Con una doble carrera a la remontada, los pupilos de la bebida energética no fueron capaces de deshacerse rápido del tráfico. De hecho, ‘Checo’ arruinó la carrera de Tsunoda en la primera vuelta, se atascó con Lawson, echó fuera a Albon para puntuar y quedó a más de 30 segundos de su compañero. Al menos, el bicampeón fue más preciso y tan solo se quedó a tres décimas de Leclerc, que fue 4º.
Gran Premio para olvidar en Aston Martin
Único piloto de la parrilla en conseguir el pleno de presencias en Q3, aunque esta vez no pudo puntuar. Ayer, el mayor tesoro de Aston Martin falló en su propósito por primera vez en más de seis meses de competición. Aun así, en otro fin de semana en el que el AMR23 era de los peores coches en cuanto a conducción, el ovetense consiguió exprimir al máximo su monoplaza, incluso con la carcasa del brazo de la suspensión rota desde la segunda vuelta. ¿Su mayor error? Pasarse en la entrada de boxes y volver sin perjudicar a nadie, ni de forma temeraria, ni superando el límite de velocidad y sin arruinar la carrera de ningún otro piloto. Sin embargo, la FIA, a diferencia de otras acciones más peligrosas e ilícitas, consideró que era merecedor de una sanción de cinco segundos.
Ese castigo desmesurado le taladró la cabeza toda la carrera porque veía cómo, mientras él sudaba tinta china con el coche tocado, todos sus rivales se zafaban rápido de los Red Bull y abrían hueco con él. Aunque acabó pasándolo, las imprecisiones a la hora de adelantar a Pérez hicieron que tuviera que jugársela con el VSC de Ocon. Paró, pero la parada fue de risa. 25,8 segundos. Era último y cualquiera hubiera abandonado para ahorrar componentes de motor, pero él no. Él no es así. Está más que acostumbrado a correr contra viento y marea. De hecho, esta carrera la disputó sin compañero y no porque Stroll no hiciera nada, sino porque tuvo un accidente muy fuerte en qualy y no pudo estar en la carrera por recomendación médica.
La maFia en su máxima expresión
Llevábamos unas cuantas carreras bastante tranquilos. Lo que pasaba en pista, se quedaba en pista. Pero en Singapur no ha sido así. En un circuito urbano en el que las velocidades alcanzadas son altísimas, la visión es corta, los muros están muy cerca y las torpezas de los pilotos pueden provocar graves accidentes, la FIA optó por reprender a aquellos que bloquearon en clasificación y acabaron con la carrera de otros pilotos, mientras que sí decidieron sancionar, con la misma vara, a los que golpeaban a otro piloto si no podían adelantarle y a los que simplemente cometían errores propios sin perjudicar a nadie más.
También es curioso que las plazas de los equipos nunca varíen y se impida que entren ya otras marcas como Audi o Andretti. Que en 2023 las grandes escuderías sigan teniendo filiales es una forma más de adulterar la competición. Este fin de semana le toca a Red Bull con Alpha Tauri. Los austriacos, tras las investigaciones sobre los tres tapones de Verstappen en clasificación y el abandono de Tsunoda por el toque con Pérez, decidieron “persuadir” al japonés para que no acudiera a comisarios para declarar en contra del neerlandés y del mexicano. Además, los rumores sobre que Red Bull utiliza horas del túnel de viento de los italianos para sus intereses son cada vez más fuertes.
Los resultados finales fueron los siguientes:







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