
ANÁLISIS | GP de Estados Unidos🇺🇸 2022: “13 Y SUMANDO”
- Soti

- 24 oct 2022
- 5 Min. de lectura
La victoria que permite a Verstappen empatar el récord de triunfos en una misma temporada se desarrolló bajo estas 5 claves:

Le da igual todo
A Max Emilian Verstappen le da igual todo. Le da igual si es 3º en clasificación con un rendimiento inferior a los Ferrari. Le da igual haber ganado ya el mundial. Le da igual tener el campeonato de constructores asegurado. Le da igual que le hagan una parada de 12 segundos. En definitiva, no le importa nada. Él solo tiene en mente la victoria y siempre lucha para conseguirla. Es una mentalidad que, a largo plazo, parece estar enfocada a querer romper todos los récords: el de victorias en un mismo año (le queda una), el de ser el piloto con más triunfos de la historia y el de ser el piloto con más títulos mundiales.
Es cierto que ayer su principal competidor por la victoria, Carlos Sainz, tuvo que abandonar en la primera vuelta tras un toque crítico en la curva 1 con Russell. Sin embargo, el resto de la carrera tuvo que remar a contracorriente. Primero, abriendo distancia con un Hamilton al que los dos Safety Car le pegaron, de nuevo, a la espalda del neerlandés. Posteriormente, tras el ataque estratégico que le lanzó el siete veces campeón por el que, para defenderse, tuvo que hacer una parada muy mala (algo extraño en Red Bull) que le hizo no solo perder la posición con Hamilton y Leclerc.
Finalmente, el flamante bicampeón consiguió adelantar a ambos sin muchos problemas para alzarse con su triunfo 13º en 2022 y así igualar los registros de Vettel en 2013 y de Schumacher en 2004. Todavía restan tres carreras, por lo que parece que, a falta de una hecatombe, esa marca será superada. La victoria también permitió certificar el campeonato de escuderías para un Red Bull que se la dedicó al recién fallecido Dietrich Mateschitz, el visionario que levantó el imperio de la bebida energética y llegó a la cima de la Fórmula 1.
¡Qué lástima Sainz!
Qué sufrido ha sido siempre ser aficionado español de la categoría reina del automovilismo. Nuestra historia no es muy larga pero sí hay que reconocer que, a pesar de los impedimentos que nos pone el sistema y el azar, siempre volvemos y demostramos que también los pilotos nacionales son muy válidos (debutó el campeón de la Indy Car, el catalán Alex Palou, con McLaren en los Libres 1). En Austin, con el título para Verstappen y las sanciones de Pérez y Leclerc, Carlos sabía que era su gran oportunidad para conseguir la 2º victoria de su carrera.
Tras haber marcado el tiempo más rápido en ‘qualy’ gracias a un increíble último intento en Q3, el madrileño de Ferrari afrontaba ilusionado un domingo y con la baza de ser el único piloto de la parrilla con una efectividad absoluta para convertir las poles en victorias. Sin embargo, un Russell que entró muy pasado en la curva 1 le endosó un prominente toque que le hizo trompear, además de provocarle en el monoplaza unos daños irreparables que le obligaron a abandonar en la primera vuelta.
Leclerc toma ventaja sobre Pérez
Ya veníamos comentando que lo único relevante que quedaba por decidirse en este campeonato era el nombre del piloto que acabaría siendo subcampeón. Por lo que se ha visto en el Circuito de las Américas, esta batalla parece que se acabará decidiendo en las últimas carreras. Si ‘Checo’ había conseguido ponerse por delante de Leclerc en Japón, esta vez fue el monegasco el que sobrepasó al mexicano tras el 3º puesto del de Ferrari y el 4º lugar del de Red Bull.
Ambos tuvieron una mejor actuación que Míster Consistencia (George Russell). Además de que el británico está en el ojo del huracán en los últimos grandes premios por arruinar la carrera de los Sainz (este finde), los Schumacher (Singapur), los Pérez (Francia) o los Zhou (Gran Bretaña). El joven piloto de Mercedes, que salía 4º, se vio superado por Leclerc en meras cuestiones de ritmo y por ‘Checo’ debido a la insignificante sanción de 5 segundos que le pusieron por provocar el abandono de Carlos. George aumenta su distancia con el español en la general.
Los viejos rockeros nunca mueren 2.0
El anuncio de retiro de Kimi Räikkönen el año pasado y el de Sebastian Vettel hace unos meses sumado al culebrón veraniego entre Alonso, Alpine y Aston Martin hizo que muchas voces, en su mayoría inexpertas y sin criterio común, empezaran a expandir la idea de que era la hora de que los pilotos más veteranos fueran dejando la competición para dar entrada a nuevas promesas. Se equivocaban una vez más. Mientras que cada vez es más complicado encontrar batallas limpias entre los jóvenes, los ‘ancianos’ siguen dando clases magistrales de conducción y destreza.
Primero, de Hamilton hay que comentar que supo esperar, con un coche peor, el fallo de Red Bull para intentar lograr esa 1º victoria del año que todavía se le resiste. Nos hizo recordar las batallas con Max en 2021. Seguidamente, no podemos olvidarnos de Vettel. El alemán, que salía 10º, tuvo una gran salida que se vio arruinada por la nefasta parada del equipo que le hizo caer fuera del top 10. Aún así remontó y fue 8º. Y por último, hay que hablar de Fernando Alonso. El asturiano, con penalización de motor, salía 14º y se benefició de un Safety Car que le hizo caer tras un Stroll que en mitad de su adelantamiento dio un volantazo hacia el español y desembocó en un accidente bastante peligroso. Fortuitamente, el bicampeón llegó a boxes y pudo remontar hasta la séptima posición y así poder recortarle 6 puntos a Esteban Ocon.
¡Independencia ya!
Todo parecía tranquilo tras el final de la carrera. Había sido una cita apasionante, con dos coches de seguridad (algo inaudito en Texas), con una salida bastante desconcertante, muchas batallas, adelantamientos y hasta varias remontadas épicas. En ese momento donde asimilas que, por un día, no nos habíamos acordado de dirección de carrera ni de la FIA, éstos hicieron acto de presencia. Y es que, con la carrera terminada, Alonso era llamado para declarar ante los comisarios. Tras una larga noche de reuniones, el organismo decidía que el asturiano debía recibir una sanción de 30 segundos por conducir la segunda mitad de la carrera sin el retrovisor derecho. Éste salió escupido tras quedar suelto por la acción antideportiva de Stroll de la que Fernando no tuvo ninguna culpa y que casi acaba en tragedia. La sanción le retrasaba a la 15º posición y no obtenía ningún punto.
Aquí llega lo curioso. La FIA decide imponer esa sanción (STOP & GO de 10 segundos, pero al ser después de la carrera se convierte en 30 segundos) por una reclamación del equipo Haas, la cual se interpuso 24 minutos más tarde del plazo máximo. La vergüenza sigue y es que, ¿por qué no mostraron entonces a Alonso durante la carrera la bandera negra y naranja? (para avisar al equipo de que el coche tiene que parar en boxes para arreglar ‘el problema de seguridad’), ¿por qué el director de carrera determinó al terminar la cita que todos los coches estaban bien pero luego admite, fuera de tiempo, la queja de Haas?, ¿por qué a Hamilton y a Leclerc en Japón 2019 no le hicieron lo mismo? y lo más importante: ¿por qué no se ha independizado ya la F1 de la maFIA? Todos los escándalos, incongruencias y negligencias de estos últimos años hacen daño a la competición y suponen un grave atraso. No podrá ser considerado un deporte hasta que los que ‘aplican’ el reglamento cumplan los valores.
A pesar de todo, los ‘resultados finales’ fueron los siguientes:







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