Los Ángeles Lakers: ¿Realidad o ficción?
- Naim Martinez jimenez
- 4 nov 2022
- 6 Min. de lectura
Las dos primeras victorias del conjunto angelino esta temporada (tras un 0-5 de inicio) hace que nos preguntemos si realmente tienen capacidad para competir

Los Ángeles Lakers, el equipo más reconocido y laureado (junto a los Celtics) de la historia de la NBA ha comenzado la temporada repleto de dudas y de presión. Los angelinos firmaron el peor inicio de temporada de la carrera de LeBron James con un contundente 0-5 en el que tuvieron el peor rating ofensivo de la liga de los últimos 20 años, solo por detrás de de los Bobcats de la 2011/2012 y de los 76ers de la 2014/2015. Han conseguido remontar un el vuelo consiguiendo dos victorias al hilo ante Denver Nuggets y New Orleans Pelicans. Aun así, hay infinidad de incógnitas en torno a este equipo: ¿Cuáles son las claves de esta mejoría? ¿Pueden ser una amenaza real en el Oeste con el paso de los partidos? ¿Es Westbrook el problema o una solución?
Pues bien, es evidente que se va a reaccionar de más por ser un equipo de LeBron y por ser Los Ángeles Lakers, pero es cierto que con Ham se está notando cierta evolución en varias dinámicas que el año pasado se convirtieron en tóxicas.
Quieren ser sólidos atrás
Con Darvin, se ha vuelto a recuperar esa cultura defensiva que implementó Frank Vogel en su día y que fue clave para la consecución del anillo de 2020, ha conseguido que Davis vuelva a ser el ancla de la defensa y que jugadores como Westbrook o LeBron (habituados a 'dejarse llevar') se muestren voluntariosos en el otro lado de la pista y eso es una de las grandes victorias del nuevo técnico. La salud de AD es fundamental para la causa y hasta ahora está cumpliendo, aunque se mostró algo renqueante en el partido ante los Pelicans. Cabe destacar también la incorporación de Beverley al equipo, un 'perro viejo' que se las sabe todas y que da ese carácter necesario que necesitan los equipo para competir, el mejor ejemplo es lo que logró en Minessota el pasado curso. Ham sabe que los equipos ganadores deben ser duros atrás y, teniendo una plantilla con tantas carencias en ataque, debe comenzar por la construcción de un bloque al que sea difícil meterle mano.
¿Rotación de desconocidos?
Si algo era problemático en estos Lakers durante la 'Off-Season' era la pésima confección de plantilla a priori. No hay un sustituto de garantías para alguien tan importante como propenso a las lesiones como Anthony Davis, no se han conseguido tiradores de élite, la rotación de aleros es muy escasa, pero, aun así, parece que se pueden encontrar jugadores potables dentro del banquillo angelino.
Loonie Walker IV fue la incoporación más sonada de este verano, llegando libre desde San Antonio y, hasta el momento, el jugador está respondiendo con creces. Loonie no es un gran defensor, pero sí que le da a los de Ham esa vértigo en transiciones y ese oxígeno como tirador (aunque empezó fatal) que le da vida a un ataque que está liderado por alguien como LeBron James. Walker está promediando a día de hoy 16.1 puntos, lo que le convierte en el tercer máximo anotador del equipo solo por detrás de James y AD.
El segundo nombre, y el hombre de moda en la ciudad tras su triple sobre la bocina ante los Pelicans, es Matt Ryan. Con solo un partido de experiencia en la NBA, Pelinka le ha dado la oportunidad a un jugador que viene con la etiqueta de ser un potencial tirador fiable. Matt está anotando un 45% de sus lanzamientos exteriores tirando cuatro triples por partido. Es un jugador absolutamente unidimensional, no es un buen defensor, no es buen pasador, pero está consiguiendo dar espaciado al equipo en los minutos que juega y, viendo la situación del equipo en cuanto al triple, es más que suficiente.

El siguiente jugador ha conseguido ganarse un puesto en el quinteto titular del equipo debido a la salida de Russell Westbrook del mismo, Troy Brown Jr. Brown ha entendido a la perfección cuál debe ser su papel en pista y Ham lo está recompensando. Ocupando la posición de alero, Troy está siendo la demostración de cómo tener una gran incidencia en el juego sin hacer grandes números. Está siendo consistente en defensa, decente en el rebote y muy constante e incisivo en el movimiento sin balón. Su porcentaje en el triple es muy mejorable (29%), pero aun así está cumpliendo con su rol de hacer el trabajo 'sucio'. Jugador de equipo.
Hay otros jugadores de rol en la plantilla que tienen la capacidad de dar un buen rendimiento si saben explotar un cometido concreto. Es este el caso de Toscano-Anderson, Kendrick Nunn, Schroder o Austin Reaves que sí que está aportando minutos de calidad desde la segunda unidad.
El papelón Westbrook
Russell Westbrook completó una 2021/2022 nefasta. El MVP 2017 se encontró en un equipo en el que todas sus cualidades entorpecían el desempeño de los demás. Sus carencias defensivas y en el triple, su ineficacia sin balón y su mala toma de decisiones hicieron que un jugador del calibre de Russ se acabase convirtiendo en un estorbo y que casi todos los aficionados rogaran un traspaso.
El inicio de esta campaña siguió esta tónica. Para más inri, vimos en los primeros partidos a un Westbrook absolutamente desmotivado y desentendido con la causa, que estaba esperando ya el momento de su salida. Darvin Ham dijo desde su llegada que intentaría por todos los medios posibles que el base funcionara en el equipo y que contaba con él y parece que tenía razón. El gran problema de estos Lakers es que tenían una rotación muy floja a nivel de generación y que tenía a un generador de élite en pista desaprovechado a la sombra de LeBron James y que encima no conseguía aportar en ninguna otra faceta del juego.
Pues bien, parece que Darvin ha dado con la tecla. Russ es ahora el sexto hombre del equipo y parece encontrarse muy cómodo en su nuevo rol. Al principio se mostraba reticente a salir desde el banquillo, quizá por miedo a que su estatus se viera dañado, incluso llegó a comentar que salir desde el banquillo podría provocar que tuviera lesiones.
Finalmente ha dado el paso y el equipo se ve francamente mejor. Westbrook se encuentra muy suelto en la segunda unidad, teniendo licencia para hacer lo que le de la gana y mostrando su facilidad para hacer lo que mejor hace: Números. Está promediando en sus tres encuentros desde el banquillo 16,3 PTS, 7,6 REB y 6,6 AST con un 48% en tiros de campo.
El quinteto inicial ha mejorado con la incorporación de un buen defensor y buen jugador sin balón como Troy Brown Jr. y el banquillo lo ha hecho con un jugador que no necesita de nadie para generar puntos y que puede facilitar muchos puntos a sus compañeros. Su sociedad con Reaves está siendo de lo más productivo del equipo. Westbrook sigue bueno, muy bueno, pero hay que darle rienda suelta.
Sensación de piña total
Si hay algo que hemos podido percibir en momentos como la celebración tras la primera victoria o la reacción tras el triple de Ryan, es que este equipo está muy unido. Se sienten underdogs, saben que nadie cree en ellos desde el primer día y tienen ganas de comerse el mundo. La plantilla va a muerte con Ham y están sabiendo dejar a un lado los egos y las individualidades para intentar lograr el objetivo. Hay ilusión, hay carácter, hay una identidad y, sobre todo, hay orgullo y ganas de ganar.
¿Pueden competir de verdad estos Lakers?
El Oeste este año es muy duro. No hay prácticamente equipos malos y los que parecían que iban a hacer tanking, como los Spurs o los Jazz, están compitiendo. Por eso mismo es muy difícil pensar en que estos Lakers puedan llegar lejos si entraran en Playoff por varios motivos: la descompensada plantilla, la incertidumbre de la salud de Anthony Davis, no sabemos hasta cuando le va a durar la gasolina a James y quién sabe si finalmente Pelinka va a optar por traspasar a Westbrook a pesar de su inicio.
Estos Lakers son todo preguntas y viven al día. Todas las apuestas van en su contra, pero el mercado, la ciudad, la narrativa, LeBron... ¿Cómo no ilusionarse? En la NBA todo puede pasar, pero si los Lakers consiguen hacerlo sería el mayor hito de la carrera de un LeBron que con 38 años sabe que no le quedan muchas más balas y hay que echar el resto. Y que también sabe que asestaría un golpe crítico a la carrera por ser el GOAT, que le haría mirarse cara a cara con Dios (MJ).




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